Uso de células madre en traumatología

Uso de células madre en traumatología

Las lesiones traumatológicas pueden generar daños y pérdidas de función irreparables en los tejidos. La regeneración depende del daño y de la capacidad regenerativa del tejido dañado. Un ejemplo de esto son las lesiones en el cartílago hialino de la rodilla, este tejido se caracteriza por tener baja o nula capacidad de regeneración, por lo que el desgaste de este tejido no se puede reparar por si solo.  Por otro lado, en el caso de fracturas de hueso, estas poseen mayor capacidad de regeneración, especialmente en huesos largos, que tienen médula ósea, ya que en esta se encuentran los precursores (células madre) que permitirán regenerar el tejido.  

Las lesiones traumatológicas conllevan un daño en el tejido y además, desencadenan procesos inflamatorios que generan dolor en el paciente. Una manera de contribuir en este proceso regenerativo es mejorar las características biológicas del tejido, lo que se puede conseguir aplicando células madre mesenquimáticas.  

Las células madre mesenquimáticas pueden actuar de 3 maneras en el tejido dañado: 

  1. Disminuyen la inflamación del tejido
  2. Liberan factores que estimulan la regeneración del tejido
  3. Se pueden diferenciar, es decir, adquirir las propiedades de las células del tejido dañado y regenerarlo

Actualmente, ya se están usando las células madre en lesiones traumatológicas, siendo sus principales beneficios, la disminución del dolor articular (debido a que disminuyen la inflamación) y la regeneración del tejido.  

Específicamente, estudios han demostrado que la aplicación de 20 millones de células madre a nivel intraarticular son eficientes en la mejora de la funcionalidad y dolor articular.